Tejedoras y costureras, hay que cuidarse

Mano con muestra de punto

El año pasado tejí un bolero calado a mi amiga Vanessa para el día de su boda. Era un punto súper bonito pero bastante difícil de hacer. Tenía que colocar una mano por aquí, torcer la muñeca para allá… Vamos, lo que se dice un twister tejeril.

El hilo era precioso, el resultado fue el esperado y la novia estaba espectacular. Orgullo de tejedora rezumando por los poros.

Peeero también me costó una tendinitis de hombro, dolor de antebrazo, visitas a la osteópata y meses sin apenas tejer por no forzar la máquina. Lo justo para pasar el mono.

Parece mentira pero eso me provocó un vacío por dentro. Como si me faltara algo. 

Con la costura, las molestias son más de espalda. Me sucede cuando paso demasiado tiempo cosiendo. Por mucho que trate de mantener una postura erguida.

Sé que el trasfondo de todo esto es ser incapaz de decir a tiempo “no tejo más” o “no coso más”. Antes de que el cuerpo empiece a quejarse. Pero, ¿quién se resiste a tejer una vuelta más? ¿O a dejar ese dobladillo listo? Para un ratito libre que tenemos, queremos aprovecharlo bien, ¿verdad?

Sin embargo, cada vez estoy más concienciada de que si queremos disfrutar lo máximo posible de nuestras aficiones, es fundamental que nos cuidemos mucho. No sólo físicamente, sino a todos los niveles.

Así que he creado un nueva sección en el blog que te presento hoy y que se llamará: Bienestar.

En ella compartiré cosas que he ido aprendiendo a base de experimentar, preguntar e investigar. Estarán relacionadas con el cuerpo, la mente, la conciencia y la productividad.

Espero que te resulte interesante y si quieres que trate algún tema en especial, no tienes más que decírmelo en los comentarios o aquí.

¿Cómo le sienta a tu cuerpini tejer y coser? ¿Tienes algún frente de batalla particular? ¿O eres capaz de dejar de tejer o coser a tiempo, antes de que te duela nada? O, mejor aún ¿no te duele nada por muchas horas que eches?

Gracias por pasarte por aquí y que pases un feliz día 🙂

Rosa M.

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3 Commentarios

  • Hola Rosa y compañía, yo aprendí a coser de niña, muy peque y cogí malos hábitos, no usar el dedal etc… y con tejer igual, así que cojo la lana de forma que el dedo meñique se me “clava” en la palma de la mano y cuando llevo un rato lo noto… y también me pongo bastante tensa de hombros… eso con las circulares se alivia bastante porque no aguantas la aguja tan arriba ,pero con las circulares es la parte inferior del brazo que tenso demasiado… así que tengo que corregirme las posturas para poder estar más ratito en lo que me gusta…

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