El poder oculto de la ropa

Mano con percha de madera

De pequeña sufría horrores cuando mi madre elegía por mí, entre prendas heredadas de 4 hermanas mayores, el modelito que llevaría al colegio al día siguiente.

No era yo niña de rabietas. Prefería sufrir en silencio aquel despropósito. Me conformaba diciéndome que un día no muy lejano, cuando llegara a sexto y fuera lo suficientemente respetable, hablaría con mi madre y renunciaría a sus servicios como estilista.

Me encontraba incómoda dentro de aquella combinatoria de jerseys verdiamarillos y pantalones azul pavo. Ni hablar del mundo chándal con su variedad de parches estratégicamente adheridos.

A lo mejor mi memoria exagera un poco en los detalles. Pero recuerdo muy bien aquella sensación que hacía que me sintiera más insegura de lo que ya era habitual.

Y es que la ropa, o la imagen en general, tiene ese poder. No sólo puede crear tal o cual impresión en los que nos rodean, sino que es capaz de hacernos sentir más o menos seguras.

De modo que cuanto más acorde con tu estilo vas vestida, más a gusto te sientes contigo misma. Así lleves zapatos de tacón de aguja.

Por eso creo que a nosotras, costureras y/o tejedoras aficionadas, que tratamos en profundidad con las prendas que hacemos, nos interesa aprender a usar bien ese poder oculto de la ropa. Esto es, a dominar el divertido arte del estilismo.

En este blog trataremos en profundidad este tema y aprenderemos a utilizar técnicas de lo más heterodoxas para ir definiendo poco a poco nuestro estilo personal. ¡Y sacarle partido sin titubeos!

Ahora me encantaría que participaras en los comentarios respondiendo algunas de estas preguntas:

¿Recuerdas alguna prenda – pesadilla que te hicieran llevar de pequeña? ¿Algún corte de pelo para olvidar? ¿Algunas merceditas dolorosas con algodón en la punta? ¿Qué cosas te hacían sentir justo lo contrario, como una princesa o niña súper guay?

Gracias por pasarte por aquí y feliz día 🙂

Rosa M.

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6 Commentarios

  • Recuerdo pasar muchos años vestida exactamente igual. La culpa la tenían esos vestidos que teníamos iguales mi hermana y yo. Una vez que no me valía el mío, heredaba el de mi hermana… muchos años vestida con los mismos estampados.
    Pero lo recuerdo con ternuna, quién pillara alguno de esos vestidos ahora en mi talla. 🙂

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  • Yo también era una de esas herederas!!! Pero odiaba esos vestidos con avispero que me hacían sentir que me faltaba el aire, en cambio, tuve dos vestidos uno tipo batita de tirantes abotonada super cómoda de Vichy rojo, comodisima y otro de capa con un estampado precioso.

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  • Pues siguiendo el post, en mi caso tengo un hermano poco mayor de un año ..imaginaréis , con tino, que yo era la heredera de la ropa de chico año tras año. Como era en la época, mi madre me tenía un vestido para las fiestas….que año tras año siempre se quedaba pequeño y no podía lucir en el cole porque no era adecuado … Ojalá hubiera podido ponérmelo. Las niñas iban con vestidos, con pichis de cuadros rojos y yo, …yo con la ropa usada de mi hermano…. cuando fui ya más mayorcita iba como me daba la gana , forma de vestir muy personal . Me había apuntado a patronaje y hacía mis pinitos con el punto y me hacía mucha de mi ropa. Yo también recuerdo un par de vestiditos de niña casi a la perfección. Saludos a todas!

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    • Una amiga mía lleva siempre una melena larga larga, porque de pequeña le cortaban el pelo igual que a su hermano mayor. ¿Por qué hacían esas cosas? A mí me encanta esa sensación de libertad que da saber hacer algo, como tan bien cuentas.

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