¿Cómo reducir estrés? El poder está en tus manos

Creamarie tejer para reducir estrés

El otro día mi madre y yo vimos un telefilm alemán en la 1. En una escena, la protagonista le da un ovillo y unas agujas de punto a un chico que estaba en el hospital. Había sufrido un accidente y había perdido la movilidad de las piernas. Se sentía muy mal, solo y abandonado por sus amigos. Por supuesto, el chico no estaba muy por la labor, pero ella insistió con autoridad y lo introdujo en el mundo tejeril.

En ese momento, mi madre me miró y sonrió. Yo estaba enfrascada tejiendo calcetines.

Como le pasó al chico de la peli y a muchas otras personas, yo también empecé a coser y a tejer buscando algo de paz mental. Atravesaba unos años difíciles y necesitaba dedicar un tiempo a desconectar para reducir estrés. A concentrarme el algo bonito que estuviera fuera de mi mente, que me absorbiera y me hiciera olvidar las preocupaciones.

No fue una decisión pensada ni nada por el estilo. Fue una mera necesidad que poco a poco fui cubriendo con toda clase de trabajos manuales: amigurumis, fieltro, lettering, punto, costura…

Puedo decir que me ayudaron a resistir las dificultades y no perder de vista el horizonte.

Años después hice un curso de mindfulness, empecé a meditar, y comprendí por qué las labores y manualidades me habían ayudado tanto.

El trabajo manual es, al igual que la meditación o el yoga, una forma de aterrizar, una toma de tierra, una vuelta al presente, al aquí y al ahora.

Cuando estamos estresadas, nuestra mente se intoxica con pensamientos negativos. Nuestro cuerpo lo sufre. Podemos llegar a somatizarlos. Pero, ¿por qué nos estresamos? ¿Por qué llenamos nuestra mente de negatividad?

Porque la función número 1 de nuestro cerebro es hacer que sobrevivamos. Para ello se concentra en los riesgos que nos rodean para no vernos desprevenidos y ponernos a salvo cuanto antes. Y pasa por alto todo lo que no entraña peligro alguno.

Históricamente, la mayoría de esos riesgos eran reales: animales feroces, un despótico señor feudal, una epidemia mortal…

A día de hoy, es la primera vez en la Historia que podemos disfrutar de una vida bastante cómoda y segura. Abrimos un grifo, tenemos agua. Vamos al súper, tenemos comida. Vamos al médico, tenemos ayuda si enfermamos. Y un largo etcétera.

Pero nuestro cerebro aún sigue funcionando igual que siglos atrás. Aún no se ha adaptado a esta forma de vida más acomodada (de la que no todo el mundo disfruta, he de decir). Y como la mayor parte de los riesgos reales han desaparecido, termina inventándolos.

Nuestra mente instintivamente transforma asuntos más o menos peliagudos, de cualquier índole, en cuestión de vida o muerte y sufrimos innecesariamente por ello. Esto nos aleja de encontrar su solución práctica, y nos hace rumiar una y otra vez el tema hasta convertirlo en una pasta difícilmente digerible.

Nos traslada al pasado o nos adelanta al futuro. Nos provoca estados de ansiedad y depresión y nos lleva a un inmovilismo que no nos deja ver todos los recursos estupendos con los que contamos, tanto fuera como dentro de nosotras mismas.

¿Qué pueden hacer las actividades manuales como tejer, coser, bordar, pintar, cocinar, moldear barro… para reducir estrés?

  • En primer lugar, nos adhieren al presente. Porque nos permiten concentrarnos en una actividad que depende de unos movimientos físicos concretos y de lo que estamos percibiendo a través de nuestros sentidos en ese preciso momento.
  • Nos ayudan a desviar la atención de nuestros pensamientos negativos y estresantes a una acción creativa. Tener entrenado el lado creativo del cerebro es de lo mejor que podemos hacer para vivir en el S.XXI.
  • Cuando nos estresamos comenzamos a cuestionarnos el sentido de muchas cosas, lo que hace que nos sintamos aún peor. Las actividades manuales, te hacen sentir que tienes un propósito al que poder aferrarte.
  • Nos reeduca. Si cometemos un “fallo”, podemos aprender a rectificar o incluso volver a empezar. Nos entrena el nivel de frustración y nos ayuda a cultivar valores tan sólidos como la humildad, la paciencia o el afán de superación. También podemos crear algo nuevo a partir de ese “error” inesperado.
  • Las cosas que hacemos empiezan y acaban. Esto nos ayuda a entrenar el no quedarnos enganchados en algo por placer, por costumbre, por lo que sea. De nuevo un baño de realidad: nada es para siempre, todo tiene su fin.
  • Requiere constancia tanto para dominar las técnicas como para terminar proyectos. La constancia es una cualidad muy terrenal y entrenarla aquí, repercutirá positivamente en otras facetas de nuestra vida.
  • Conforme vamos superando retos, acabando lo que hemos empezado y aprendiendo cosas nuevas, el nivel de autoestima sube. Nos sentiremos más capaces, más realizadas, más abiertas a cosas nuevas, con más confianza en nosotras mismas.
  • En ocasiones el movimiento es repetitivo, por lo que se convierte en una actividad contemplativa, altamente relajante.
  • Entras a formar parte de una comunidad con la que compartes gustos que, gracias a internet, es mundial. Esa sensación de pertenencia a un grupo, nos aporta seguridad y bienestar, reductores natos del estrés.
  • Nos permite regalar amor con forma de objetos tejidos, cosidos, cocinados, etc. A nosotras mismas, a nuestros seres queridos, a personas que lo necesitan… Las muestras de amor despiertan múltiples sensaciones positivas que actúan de barrera frente al estrés.
  • Además, se abren nuevas posibilidades de desarrollo laboral, que de ninguna otra manera habríamos tenido en cuenta. Esto, en caso de que el trabajo sea nuestra fuente de estrés, puede sernos muy útil.

Como ves, las actividades manuales pueden reducir estrés porque nos devuelven a tierra firme y nos aleja del espacio-tiempo volátil en el que suele divagar nuestra mente. Si crees que todo esto está muy bien, pero que no tienes tiempo, te invito a que leas este post.

 

¿Has notado tú también algo de paz mental al practicar alguna actividad manual? ¿Te han ayudado a reducir estrés, superar dificultades y preocupaciones sin perder el horizonte? ¿Te introdujo alguien como al chico de la peli o lo hiciste por ti misma? Nos encantaría conocer tu historia 🙂

 

P.D. Aunque tiene muchas similitudes, la meditación o el yoga y las actividades manuales no son 100% equiparables. Las primeras van más orientadas hacia el interior, aportan una conexión íntima con una misma, centran la atención en nuestro cuerpo, en lo que percibimos por nuestros sentidos, en nuestro Ser. En las actividades manuales la atención va más al exterior y se consigue un resultado tangible que sirve de muestra de amor y de destreza. A pesar de las diferencias, ambos tipos de prácticas ayudan a reducir estrés.

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Publicado en BIENESTAR.

4 Comentarios

  1. Gracias por tu post , creo que además de aliviar el estrés, tejer, o hacer manualidades aligera cualquier tipo de preocupación. También compartir o enseñar algo que sepas a las demás. En mi caso añoro bajar al portal de casa y seguir la labor que nos hubiese preparado mi madre en esa tarde de verano, a mi querida prima y a mi. O cuando la Señora Bernardina , nuestra vecina, con toda la paciencia y desinteresadamente , nos enseñaba a tejer cojines de ganchillo con ovillitos de lana arrrugada de colorines. Gracias por tu labor, tus iniciativas, el gran Kal de calcetines que estoy siguiendo con fruición y que lograré terminar , y el cariño que se transluce de todo lo que escribes y compartes.. Un abrazo!

    • Oh Alicia, eres muy amable! <3 La verdad que todo lo que gira entorno a estas cosas se vuelven recuerdos entrañables.¡Ánimo con esos calcetines!

  2. Hola.
    A la edad de 14 años ya iba a clases de costura y tejía con agujas rectas( benditas agujas circulares), luego cuando pasa el tiempo, y empiezan las responsabilidades, ( trabajo, casa, niños, etc…) Dejo aparcado todo y cada vez que lo pienso, me pregunto por qué , pero bueno, hasta que justo hace 5 años volví a retomar ,el tejer, el crochet y la costura, estaba pasando momentos difíciles y todo eso me ha ayudado muchísimo, que ahora ya es parte de mi día a día, un día a la semana voy a costura con un grupo de amigas, eso me da energía para toda la semana, y tejo todos los días. Ha sido lo mejor porque me ayuda en mi día a día.
    Muchas gracias por este post, no suelo escribir muchos comentarios, me cuesta explicarme, pero leyendo el tuyo he querido escribir un poco mi experiencia .
    Muchas gracias por todo.

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